Área: Agronómica
Paralelo: P7
Nombre: Fernanda Chila
Castañeda.
Profesora: Gloria Yépez
Julio
Verne
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Biografía
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Nombre
completo: Jules
Gabriel Verne
Fecha de nacimiento: 8 de febrero de 1828 / Lugar de nacimiento: Nantes, Francia Murió: 24 de marzo de 1905 Géneros literarios: Ciencia Ficción - Aventuras
Julio
Verne fue
célebre por sus relatos de aventuras fantásticas, narradas siempre con un
tono de verosimilitud científica, donde predice, con gran precisión, multitud
de logros científicos, inventos y descubrimientos posteriores a su época.
Fue el
mayor de los cinco hijos que tuvo el matrimonio formado por Pierre Verne, que
procedía de una familia vinculada a la jurisprudencia (su abuelo fue
consejero notario de Luis XV y presidente del Colegio de Abogados de Nantes),
y de Sophie Allotte de la Fuÿe, perteneciente a una familia de militares.
En 1847
comenzó sus estudios de derecho en París y se recibió de abogado en 1849,
razón por la cual su padre le permite permanecer en París. Mientras tanto
seguiría escribiendo teatro. A pesar de los deseos de su padre que quiso que
se dedicara a su carrera de abogacía y ante la amenaza de quitarle el
financiamiento, Verne sigue sin estar interesado en seguir esa la labor. Y ya
sin el financiamiento de su padre, gasta todos sus ahorros en libros y se
pasa largas horas en las bibliotecas de París queriendo saberlo todo:
estudiando geología, ingeniería y astronomía, conocimientos con los que más
adelante documentaría sus fantásticas aventuras y predijera con asombrosa
exactitud muchos de los logros científicos del siglo XX. Hablaría de cohetes
espaciales, submarinos, helicópteros, aire acondicionado, misiles dirigidos e
imágenes en movimiento, mucho antes de que aparecieran estos inventos.
Recién
en 1869 publicaría su primera novela "Cinco semanas en Globo", un
éxito fulminante, gracias al cual firmó un espléndido contrato con el editor
P. J. Hetzel, que le garantizaría la cantidad anual de 20.000 francos durante
los siguientes veinte años, a cambio de lo cual, se obligaría a escribir dos
novelas de un nuevo estilo cada año. Luego le siguieron otras novelas a la
gran producción del autor: "Viaje al centro de la tierra"(1864),
"De la tierra a la luna"(1865), y "20,000 Leguas de viaje
submarino"(1870). La última novela antes de su muerte fue "La
invasión del mar".
Célebre
por sus relatos de aventuras fantásticas, narradas siempre con un tono de
verosimilitud científica, en las que describe, con una visión casi profética,
multitud de logros científicos, inventos y descubrimientos posteriores a su
época.
Fue
considerado el precursor de un género literario nuevo, la ciencia ficción.
Falleció
en 1905 en la ciudad de Amines.
(Jules
Verne; Nantes, 1828 - Amiens, 1905) Escritor francés considerado el fundador
de la moderna literatura de ciencia ficción. Predijo con gran precisión en
sus relatos fantásticos la aparición de algunos inventos generados por los
avances tecnológicos del siglo XX, como la televisión, los helicópteros, los
submarinos o las naves espaciales.
La vida
de Julio Verne es aparentemente una sucesión de decisiones sensatas: estudió
derecho siguiendo la tradición familiar, contrajo matrimonio con una viuda
rica, logró una posición acomodada y sólo cuando su arrollador éxito se lo
permitió se dedicó en exclusiva a la literatura. Esta acomodación burguesa,
sin embargo, no fue fruto espontáneo de un carácter dócil. A los once años,
enamorado de una prima suya, se embarcó en un barco que partía a las Indias
con la romántica idea de traerle un collar de coral. La aventura fue abortada
en el último segundo por su padre, que le propinó una paliza; ello y el
posterior desdén de la prima alimentó al parecer la misoginia de Verne y una
secreta rebeldía que, incapaz de manifestarse en la sociedad bienpensante, hallaría
un cauce de expresión en la desbordada fantasía de su literatura.
Pero si
bien puede considerarse a Verne un náufrago en la monotonía de una sociedad
prevenida frente a los productos de la imaginación y desconfiada hacia el
genio, no menos cierto es que, quizás para burlar tales suspicacias, su
aislamiento y sus ensueños literarios fueron siempre razonables. Tras su
primera aventura infantil, descubierta y sofocada, Verne aprendió la lección
y no volvió a rebelarse salvo en sus libros, pero de un modo críptico y
elusivo. Como si temiera decir demasiado y le aterrorizara lo explícitamente
inverosímil, heterodoxo o provocador, el autor se apresuraba a exorcizarlo
por medio de demostraciones destinadas a confinar la rareza en los límites de
la razón humana. Así, lo visionario quedaba arrinconado en beneficio de lo
razonablemente posible considerando el ritmo de los avances técnicos de la
época. Y la fe en el progreso se hermana en sus héroes con el valor, la
inteligencia y la bondad, siempre triunfantes sobre la ignorancia y la
estrechez de miras.
Tal
polaridad definió la etapa de su vida previa a su consagración literaria, en
la que alternó la literatura con el obligado cumplimiento de sus deberes. A
los ocho años ingresó con su hermano Paul en el seminario Saint-Donatien. Más
tarde estudió filosofía y retórica en el liceo de Nantes y viajó a París para
seguir la carrera de leyes, cumpliendo con ello los deseos de su padre, el
abogado Pierre Verne. En 1848 comenzó a escribir algunos sonetos y textos de
teatro, y dos años más tarde aprobó su tesis doctoral de derecho y optó por
la carrera de letras.
Julio Verne (1892)
Sus
inicios literarios fueron difíciles; sus piezas de teatro no tuvieron una
divulgación importante, y recurrió a la docencia para sobrevivir. Desde 1852
hasta 1854 trabajó como secretario de E. Seveste en el Théâtre Lyrique, y
publicó algunos relatos en Le musée des familles, como Martín Paz
(1852). En 1857 se convirtió en agente de bolsa y empezó a viajar; visitó
Inglaterra, Escocia, Noruega y Escandinavia, y continuó sus escritos. En 1859
contrajo un matrimonio que no cabe juzgar sino como de conveniencia; Verne
mantuvo su misoginia más allá del mismo, igual que la relación con su padre
(opuesto a su veleidades literarias) fue y seguiría siendo siempre
conflictiva: alcanzada la independencia económica, jamás volvió a poner los
pies en el hogar paterno.
El
éxito
Posteriormente
conoció al editor Hetzel, quien se interesó por sus textos y le publicó Cinco semanas
en globo
(1863), obra que lo lanzó al éxito y lo estimuló a proseguir con la temática
de la novela de aventuras y fantasía. El mismo editor le encargó una
colaboración regular para la revista Magazine d'éducation et de récréation,
y en poco tiempo alcanzó una gran celebridad. Aprovechando sus conocimientos
geográficos, adquiridos a través de numerosos viajes por Europa, África y
América del Norte, y su entusiasmo por la revolución tecnológica e
industrial, Verne se convirtió en un especialista de los relatos de viajes y
aventuras de corte científico. Su dominio de la tensión dramática le permitió
combinar extravagantes situaciones y momentos poéticos en una prosa ligera y
amena.
Inmediatamente
se enfrascó en la redacción de Viaje al
centro de la Tierra (1864), para lo cual se aplicó a la geología, la mineralogía y la
paleontología. Las detalladas descripciones de animales antediluvianos
maravillaron a los expertos, poniendo de manifiesto su extraordinaria
intuición científica. Su tercer gran libro fue De la Tierra a
la Luna
(1865), cuya publicación despertó tal entusiasmo por los viajes espaciales
que su despacho se inundó de cartas solicitando reservas para el próximo
viaje lunar. La novela se ocupaba tan sólo de los preparativos del viaje, y
su extraordinaria acogida indujo al autor a completar la historia con su
segunda parte, Alrededor de la Luna (1870), que relata el viaje
propiamente dicho.
A estas
obras iniciales siguieron pronto muchos libros memorables. Las aventuras
del capitán Hatteras (1866) narra la desventurada expedición de este tenaz y singular
personaje al Polo Norte, en cuyo transcurso encuentra al capitán Altmont,
superviviente de una expedición americana con el mismo objetivo. Los hijos del
capitán Grant (1868)
emprenden un dilatado viaje que los lleva hasta Australia en busca de su
padre, cuyo paradero sólo conocen parcialmente por un mensaje suyo hallado en
una botella.
Ilustración de Veinte mil leguas de viaje submarino (1870)
Veinte
mil leguas de viaje submarino (1870) es, entre su extensísima producción, uno
de los libros que conserva más íntegro su encanto. La peripecia se inicia
cuando una fragata americana parte en busca de un monstruo marino de
extraordinarias proporciones al que se atribuyen múltiples naufragios. El
monstruo aparece, se precipita sobre el barco expedicionario y lo echa a
pique, llevándose en su espinazo al naturalista Aronnax, a su fiel criado
Conseil y al arponero Ned Land. El monstruo resulta ser un enorme submarino,
el Nautilus, en el cual los tres hombres pasarán cerca de diez meses
hospedados por el enigmático capitán Nemo, artífice del invento. Visitarán
los tesoros sumergidos de la Atlántida, lucharán contra caníbales y pulpos
gigantes y asistirán a un entierro en un maravilloso cementerio de coral.
Nemo,
hostil e iracundo, no tardará en revelarse como un proscrito, un sublevado
solitario cuyo manto de misterio esconde una identidad principesca y una
pesadumbre tenebrosa. Se ha señalado que Nemo es un trasunto del propio
Verne. Ambos viven encerrados, solos e incomprendidos, el primero en su
coraza de acero, el segundo en la burbuja de su gabinete, ambos refugiados
tras el disimulo y el secreto. Del mismo modo que Verne dejó estupefactos a
propios y extraños presentándose a unas elecciones municipales en Amiens por
una lista de extrema izquierda, el capitán Nemo, que lucha por la liberación
de los pueblos oprimidos, detesta a la convencional y adocenada colectividad
que lo persigue y enarbola dos veces el estandarte negro del nihilismo.
La isla
misteriosa
(1874), otra de sus más destacadas novelas, representa el cierre de la
trilogía que forma junto con Los hijos del capitán Grant y Veinte
mil leguas de viaje submarino al retomar y relatar el destino de dos de
sus personajes: Ayrton y el capitán Nemo. Deudora del Robinson Crusoe
de Defoe, tiene como protagonista al ingeniero Cyrus Smith, cuyos saberes
técnicos y prácticos permiten la supervivencia del grupo de personajes que
llega accidentalmente a la isla.
Más
allá de la ciencia ficción
Con el
mismo interés fueron recibidas novelas de aventuras con una menor carga de
ciencia y de fantasía, como La vuelta al mundo en ochenta días (1873).
El protagonista de la historia es Phileas Fogg, un imperturbable aristócrata
británico que apuesta con sus compañeros de club que es capaz de dar la
vuelta al mundo en ochenta días; el monto de la apuesta asciende a veinte mil
libras, la mitad de su fortuna. En compañía de su criado Passepartout, recién
incorporado al trabajo, el fabuloso viaje le depara toda clase de aventuras a
lo largo del mundo y multitud de obstáculos a los que enfrentarse. Entre
ellos se incluye el Sr. Fix, un celoso inspector de policía que quiere
encarcelarlo por creerle culpable de un monumental robo a un banco.
Lo
heroico y lo cómico se alternan en el libro: son cómicas las aventuras con el
policía que le sigue y la figura de su criado Passepartout; heroicas las
aventuras y las hazañas para superar los dificultades que se interponen en su
propósito final. Paradójicamente, esta carrera prodigiosa alrededor de la
tierra, victoriosa conquista del espacio y del tiempo, es efectuada por el
caballero inglés más flemático y acompasado que pueda imaginarse. Publicada
por entregas, el éxito de la novela fue tal que se llegaron a cruzar apuestas
sobre si Phileas Fogg, "el hombre menos apresurado del mundo",
lograría llegar a la meta en tan breve tiempo.
También se alejan de la anticipación científica otras obras de gran éxito
como Miguel Strogoff (1876) o Un capitán de quince años
(1878). El título de Miguel Strogoff es el nombre de su
protagonista, un capitán de los correos del Zar: Strogoff recibe el encargo
de llevar un importante mensaje a la lejana ciudad de Irkutsk, cuya guarnición
está amenazada por una revuelta de hordas tártaras soliviantadas por un tal
Iván Ogareff, ex oficial del Zar, que quiere de ese modo vengarse de la
degradación que ha sufrido. Domina toda la aventura la figura del correo
imperial, personificación del valor más temerario y de la devoción más
absoluta. La historia es narrada con gran habilidad y un singular efectismo
que, hasta la feliz conclusión, conserva todo el interés, avivado por la
sugestión del ambiente casi bárbaro. Un capitán de quince años (1878) arranca en un puerto de Nueva Zelanda: la señora Weldon se embarca con su hijo Jack en un velero que habrá de llevarla a San Francisco, donde le espera su marido, armador. Durante la travesía, el capitán y toda la tripulación perece en el intento de dar caza a una ballena, y el joven Dick Sand, de quince años de edad, se hace cargo del barco con la ayuda de unos negros a los que habían salvado de un naufragio. Pese a las infernales maquinaciones del cocinero de a bordo, Negoro, que hace anclar adrede el velero en un país salvaje con la intención de vender como esclavos a la tripulación y a los pasajeros, el capitán de quince años consigue conducir a su patria a la señora Weldon y a su hijo. Autor sumamente prolífico desde que se instaló profesionalmente en la escritura, es inevitable dejar de reseñar destacados libros suyos, como Las tribulaciones de un chino en China (1879), El faro del fin del mundo (1881), Dos años de vacaciones (1888) y Los viajes del capitán Cook (1896), entre muchos otros; su producción novelística supera el medio centenar de títulos. Julio Verne se radicó en Amiens en 1872, y a partir de 1886 se comprometió con las actividades municipales de dicha ciudad. Junto con una serie de entusiásticas aprobaciones, la extraordinaria fama le procuró detractores encarnizados; en 1886 un joven irresponsable disparó contra él frente a la puerta de su casa un pistoletazo que le dejó cojo. Tres años después fue nombrado representante del consejo municipal, y en 1892 fue condecorado con la Legión de Honor. Muchos textos de Verne, popularizados ya con rapidez en vida del autor, quedarían entre los grandes clásicos de la literatura infantil y juvenil del siglo XX. De su obra póstuma destacan El eterno Adán (1910) o La extraordinaria aventura de la misión Barsac (1920), en las que un crítico tan poco convencional como Michel Butor ha querido ver un Verne más profundo y escéptico de lo habitual, que tendía a desconfiar de las consecuencias que podía acarrear para los seres humanos el progreso incesante de la tecnología y de la ciencia. |